Te fuiste. Es hora de dejarte ir. No puedo, pero debo. Doce años que pasaron muy rápido. Doce años que fueron tu historia. Doce años en los que fuiste parte de mi historia. Eras mi perra, mi hermana, mi amiga.
¿Cómo acostumbrarme a tu ausencia? Cada vez que alguien se iba, cuando el mundo se caía, vos estabas ahí. Te abrazaba. Me dabas fuerzas. ¿Cómo hago ahora?
7 años, segundo grado. Estabamos tomando la leche y sube mamá a contarnos que la perra de un visitador médico iba a tener cachorritos, si queríamos uno. Desde ese momento empecé a quererte. Antes que nacieras, ya te estaba esperando.
Yo te elegí el nombre. Era 1999 y me había regalado el CD de Shakira. Como eras mezcla de Akita, mamá te quería poner Mulan, pero yo insistí con Shakira. Shaki. Sha. Shakita. Shakiruchi y mil y una formas más que llegarían con los años por parte de todos.
Llegaste un viernes de octubre, te descubrí escondida en un rinconcito. A la mañana siguiente papá te trajo a mi cama. Eras mi perra. Ese mismo día te me caíste de la hamaca, jaja. Me querías aunque fuera tan bestia. Perdón por torturarte tantas veces.
Prácticamente todos mis recuerdos son después de que llegaste. Me duele saber que ya no vas a estar más cerca, que cuando llegue a casa no vas a estar. Que este invierno no habrá nadie que se suba a mi cama (cuando mamá no mire) y me abrigue. Que cuando me ponga a estudiar, no vas a estar a mis pies. Que cuando esté llorando como ahora, no vas a estar al lado, mirándome, tratando de hacerme feliz. No vas a estar.
Ya estabas mal de hace un tiempo. Ayer a la noche me pediste salir al patio. Te quedaste un largo rato echada, dialogando con el viento. Pedías permiso para poder dejarnos. ¿Quién se atrevería a negarte algo? A vos, que nos diste tanto, que nunca pediste nada a cambio (salvo alguna que otra Oreo). A vos, que fuiste compañía, amor, todo.
Dejaste de existir en el mismo lugar en el que hace un poco más de doce años, te encontré la primera vez. La tele estaba prendida y pasaban el video de Muerte en Hawaii de Calle 13. Gracias por ser más que una perra común y corriente. Gracias por ser todo lo que quise. Y quiero. El día esta feo y llueve. Todos estamos igual.
No puedo reprocharte nada. Ni siquiera que te hayas ido. Solo te puedo dar las gracias por tanto.
Y mientras abrazaba y me abrazaban, me acordé de una de tus cosas y me reí. Y supe que siempre me vas a hacer feliz. Porque felicidad también era darte besos y acariciarte la panza, que me pelearas un rato (o que yo te peleara a vos) y después vinieras y te echaras a mi lado.
Papá dejó la música prendida y empezó a sonar “Milonga del Fusilado” y la letra dice así “y aunque el cuerpo se me muera/ tendré la edad verdadera/ del niño que he liberado. / Mi tumba no anden buscando/ porque no la encontrarán/ Mis manos son las que van en otras manos buscando./ Mi voz,la que esta gritando./ Mi sueño, el que sigue entero./ Y sepan que solo muero/ si ustedes van aflojando.” Causalidades.
Tuviste la forma de un perro, pero tu alma es del mismo tipo que la mía. Y si es verdad, ya nos volveremos a encontrar. Acá, allá o dónde sea. Por ahora te llevo en el corazón, en un agujerito nuevo.
Las cosas imposibles existen, porque es imposible que te pueda olvidar. Te amo.
